El vergonzante “coge el dinero y corre”, practicado por Paulino Rivero y su gobierno durante las negociaciones y firma del acuerdo con el Estado, no hace sino confirmar la filosofía entreguísta y mendigante que caracterizan a las relaciones bilaterales de Gobierno canario con el español, habiéndose malogrado una oportunidad única para establecer el comienzo de una relaciones entre iguales entre Canarias y España que pueda librar al Archipiélago de la secular subordinación a Madrid.
Por otra parte, el argumento del presidente del Gobierno de Canarias de considerar como asumible el acuerdo del Consejo de Política Fiscal y Financiera, utilizando como pretexto la ampliación presupuestaria asignada a través del ITE, es en realidad una operación estética que no modifica la mediocridad e insolvencia del acuerdo al no formar parte del actual contexto de negociación.
Además, falta ahora por ver si el criterio establecido como principio del acuerdo entre el Estado y Canarias para destinar el 80% del presupuesto a la financiación de los servicios públicos fundamentales (sanidad, educación y prestaciones sociales), va a ser cumplido por el Gobierno canario, o contrariamente, como es habitual, va a ser engañosamente derivado mediante las concertaciones a los sectores privados, manteniendo las actuales carencias de la sanidad y la educación pública, principalmente. Por lo pronto, ya sabemos que cerca de la mitad de la asignación presupuestada para el año 2009, será el equivalente a la mitad del pago que el Gobierno tendrá que realizar por la sentencia de Tebeto, todo un ejemplo del nulo rigor con el que el gobierno canario gestiona lo público frente a las pretensiones de los sectores empresariales privados que le ningunean. Son circunstancias estas que también restan argumentos y capacidad de presión al Ejecutivo canario frente a su homónimo español.
SOCIAL Y ECONOMICAMENTE, CANARIAS CONTINUA A LA DERIVA
El actual debate social sobre las ventajeas o inconvenientes del acuerdo económico para la financiación de las Comunidades Autónomas, no debe de hacer olvidar la corresponsabilidad del actual pacto de gobierno del CC y el díscolo PP, en la situación de crack social que padecen las islas. Este gobierno incide en una política de palabrería y teóricas medidas anticrisis que contrariamente en colaborar a remontar la actual desmembración socioeconómica, ahonda en la misma, demostrándose el total fracaso de aquellas acciones que, en solitario o con la complicidad de algunos agentes sociales, ha elaborado.
En esa misma línea, el Pacto Social por la Economía y el Empleo –otro más integrado por retales de pactos anteriores sin cumplir-, esconde el intento desesperado de toma de oxigeno de un gobierno incapaz y timorato que quiere dar la impresión de generar iniciativas de beneficio social pero que nada positivo aportan para salir del actual agujero en el que se encuentran las Islas, pero especialmente los trabajadores como sector social duramente castigado por la actual crisis capitalista y el desigual e injusto reparto de la riqueza que el gobierno de CC y PP promueven entre los canarios.
Jaime Bethencourt Rodríguez
Intersindical Canaria














