Londres como epicentro de la conspiración por la independencia de América (I)

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MAYKE SANTOS. Estamos a escasos meses de que se cumplan los 200 años de los primeros gritos de independencia en todo el continente americano. El primero de los Bicentenarios es el de Quito, cuya Junta Soberana de Gobierno fue declarada el 10 de agosto de 1809, seguida por la de Caracas el 19 de abril de 1810, Buenos Aires el 25 de mayo, Bogotá el 20 de julio del mismo año, México y Chile el 16 y el 18 de septiembre respectivamente. Aunque todas estas Juntas se declararon fieles a Fernando VII, el Rey Borbón en cautiverio de Napoleón luego de abdicar junto con su padre en Bayona, no era más que la punta del Iceberg que terminaría por hundir el ya maltrecho Galeón que era el Imperio Español. Sin embargo, el pronunciamiento de las Juntas no fue sólo el resultado de los acontecimientos en cada provincia y de la invasión de España por parte de Napoleón; sino también un largo proceso de maduración de la lucha continental, que tiene su génesis de fuego hacia 1780 con Túpac Amaru y Los Comuneros, y que llega a un momento estelar con la Declaración de Independencia de las Colonias Norteamericanas. Luego vendría un arduo trabajo conspirativo desde y hacia una metrópoli europea y capital de un imperio: Londres.

La capital del Imperio Británico estuvo fuertemente ligada a la idea de la emancipación Hispanoamericana. Aquí convergían los conspiradores para reunirse con el venezolano Francisco de Miranda, cuya casa en Grafton Street (en la época de Miranda el número 27, hoy 58 Grafton Way) se había convertido ya en un Centro de Estudios Latinoamericanos, con una enorme biblioteca de más de seis mil volúmenes y las oficinas editoriales del periódico El Colombiano; durante la guerra de independencia, fungió como centro de reclutamiento y luego de fundada Colombia la Grande1 sería la primera sede diplomática del continente Hispanoamericano. Aquí se encontraba desde 1781 el jesuita peruano Juan Pablo Viscardo y Guzmán, cuya “Carta a los Españoles Americanos” es el primer documento público que esboza con solidez y firmeza el argumento de total independencia de España. Viscardo disfrutaba, como el propio Miranda, de una pensión del gobierno inglés, que buscaba mantenerlos a la mano en caso de que la influencia de la Francia revolucionaria se extendiera allende los mares. Desafortunadamente, los planes de ambos próceres se estrellarían con el impenetrable muro de la diplomacia y pragmatismos ingleses, cuyo vasto frente de operaciones, imposibilitaba a Inglaterra, por un lado, a combatir el espíritu de la revolución francesa en Europa, y por el otro, auspiciar su proliferación en las colonias hispanoamericanas.

Fue en Londres donde Miranda bautizaría al continente como Colombia, en honor a Colón. También fue en Londres donde diseñaría la bandera tricolor que sirvió de estandarte a la república más sublime de nuestro continente, Colombia la Grande, y que aún hoy en día, con leves modificaciones, ondea en las repúblicas hermanas de Venezuela, Colombia y Ecuador. Este es el primero de una serie de artículos dedicados a los Bicentenarios de Independencia de nuestra América.

* Miembro de la Comunidad Canaria en Londres.