REDACCIÓN. Asamblea por Tenerife manifiesta su decidido apoyo y solidaridad a la Federación Ecologista Ben Magec, ante los ataques de que ha sido objeto por parte de La Cámara de Comercio y Navegación de Santa Cruz de Tenerife y el grupo de gobierno del Cabildo tinerfeño, formado por Coalición Canaria y Partido Popular, por haber presentado un recurso contra el tren del sur.
Acusan a los ecologistas –antes fueron los “terroristas sociales” de Asamblea por Tenerife los destinatarios de esos mismo dardos acusatorios– de impedir el “progreso” de Tenerife. Sin entrar aún a discutir el concepto de progreso que tiene el empresariado, sí queremos advertir que lo único que han hecho los compañeros de Ben Magec ha sido ejercer sus derechos democráticos, acudiendo a los tribunales cuando han tenido pruebas de que la ley se estaba quebrantando. Ben Magec no ha impedido, por ejemplo, que se construya el puerto de Granadilla, no tiene poder para ello, sólo presentó pruebas lo suficientemente sólidas de que el proyecto incumplía la legalidad para que un juez decretara la paralización del mismo. Tampoco impedirá que se construya el tren, sólo ha presentado un recurso denunciando que el Cabildo no tiene potestad para la realización del proyecto, y serán los tribunales quienes tengan la última palabra. No nos sorprende el nerviosismo de estos representantes de las “fuerzas vivas”, porque cada día les estamos demostrando que su “progreso” es incompatible, no sólo con los intereses de la mayoría, sino incluso con las leyes de la democracia.
Mientras el empresariado sigue con la falacia de que el progreso de Tenerife pasa por la construcción de cuanta infraestructura se le ocurra, desde Asamblea por Tenerife afirmamos que, en cualquier caso, ese progreso del que habla sólo se refleja en sus cuentas bancarias, pues el que debería dirigirse a sus legítimos destinatarios, es decir, la sociedad tinerfeña, en forma de creación de empleo digno y estable, en inversiones en la sanidad y la educación pública, en asistencia social, etcétera se queda por el camino: en las empresas privatizadas para los amigos o en su tupida red clientelar. Es curioso observar cómo los lobos que exigen el despido libre y gratuito, que piden que se supriman o rebajen las subvenciones al desempleo o que se elimine de un plumazo la negociación colectiva, se presentan, al mismo tiempo, como los defensores de los trabajadores.
Tampoco nos sorprende la comunión de intereses y pareceres del empresariado con Ati-Coalición Canaria, ni la virulencia con que se han pronunciado. Ignacio González, presidente de la Cámara de Comercio y Navegación de S/C de Tenerife –que ya debería haber sido cesado por su imputación en el pelotazo de las Teresitas, si la Cámara fuera una institución verdaderamente democrática–, sólo aporta como argumento para defender la necesidad de construir las infraestructuras la amenaza, con un lenguaje tabernario, de que "si hace falta aquí también hay hombres". Por su parte, el consejero de Economía y Competitividad del Cabildo de Tenerife, Carlos Alonso, no le va a la zaga al acusar a la federación ecologista de ser una secta que pretende destruir el progreso de Tenerife, no actuando igual en Gran Canaria. Otra vez el pleito insular en formato infantil para demostrar que los que exigimos que se cumpla la Ley estamos pagados por el “oro amarillo”. Lamentable, pero estos son los políticos que gobiernan las instituciones.
A pesar suyo, una cosa sí están demostrando estas destemplanzas de empresarios y sus políticos afines: tienen miedo. Un puñado de ciudadanos y ciudadanas, contrarios a sus tropelías y basándose en leyes que obligan a todos (esa es la característica mínima de la democracia) han logrado obstaculizar algunos –muy pocos– de sus proyectos, y eso les ha metido el miedo en el cuerpo. Si consultaran a la ciudadanía, si atendieran sus reivindicaciones, no se verían en estas tesituras
Desde Asamblea por Tenerife hacemos un llamamiento a todas las organizaciones sociales, políticas, sindicales, a todos los sectores verdaderamente populares, para que este intento de acallar a los movimientos sociales no quede impune. Unamos nuestras voces y sigamos combatiendo los delirios totalitarios de estos piratas del desarrollo a cualquier precio.
Santa Cruz de Tenerife, 27 de agosto de 2009














